Sobre mí

Mi padre fue, sin duda, el mejor vendedor del mundo.
Cualquiera que entraba en su tienda, salía con algo más de lo que venía a comprar. Su talento era puro. Su entrega, absoluta.
Pero nunca invirtió en otra cosa que no fuera su propio negocio.

No diversificó.
No planificó.
No pensó qué haría si todo cambiaba.

Y cambió.

Llegaron las grandes superficies, luego Amazon, y poco a poco, lo fueron desplazando del mercado. Acabó con el corazón roto (literalmente con un infarto) y el negocio cerrado. Aunque trabajó de lunes a domingo más de 15 horas diarias durante décadas… preparaba con dedicación los viajes veraniegos y buscaba tiempo para pasar con la familia los fines de semana. Sin embargo, había un pero: no se centró en construir la libertad financiera.

Esa fue mi primera gran lección de inversión. Y no vino de un libro. Vino de casa.

Desde niño supe que tenía algo distinto.
Mi madre puso un cartel en mi cuarto que decía: “Calle Munesh. Cerebro Privilegiado.”
Me pasaba las horas leyendo, inventando, haciendo esquemas, probando ordenadores, diseñando ideas en mi rincón favorito.
Pero también competía en taekwondo, basket, natación. Me gustaba ganar, sí. Pero sobre todo, me gustaba aprender y mejorar.

Fui el nº1 de mi clase, pero también el que prestaba apuntes.
Estuve a punto de estudiar en una universidad privada de élite.
Ya estaba inscrito. Pero entonces supe algo:
Mis padres no podían pagarlo. Mi abuelo estaba usando sus ahorros.
Tenía dos hermanas por venir. Así que volví a casa. Renuncié a mi plaza.
Y fue una decisión que marcó mi vida.

No porque me frenara.
Sino porque me enseñó que crecer también es saber cuándo dar un paso atrás por los demás.

Años después, me gradué con honores en la ULL, entré becado en AFI —donde solo seleccionaban a 25 a nivel nacional—, y en poco tiempo me convertí en uno de los directivos más jóvenes del sistema financiero español. Estuve en el núcleo de decisiones de la banca, fui parte de la fusión que creó Banca Cívica, lideré equipos, y viví siete crisis económicas desde dentro.

Y un día decidí salir.
Crear mi propio camino.
Fundar Cross Capital.
Y ayudar a miles de personas a no repetir los errores que vi tan de cerca durante mi trayectoria.

¿Por qué empecé The Mind$et?

El tiempo es lo más valioso que tenemos.

Pero lo usamos como si fuera infinito.

Si tienes suerte, vivirás 90 años.
Y cuando cruzas los 40, ya estás en la segunda mitad del partido.

A lo largo de mi carrera he visto a cientos de personas —brillantes, preparadas, trabajadoras— llegar tarde a su futuro.
Por no saber cómo ahorrar, por no atreverse a invertir, por no darse permiso a pensar en grande.

En mi caso, no fue un hecho traumático lo que me hizo despertar, sino el privilegio de haber vivido tres décadas como inversor profesional, viendo de cerca lo que funciona… y lo que no.

Y me di cuenta de algo:
Lo que marca la diferencia no es solo el capital. Es la mentalidad. Es el foco. Es la intención.

The Mind$et nace de ahí:

Una newsletter semanal para ayudarte a tomar mejores decisiones con tu dinero y con tu vida.
Entender los mercados financieros. Ideas sobre inversión. Reflexiones sobre cómo pensar y decidir mejor. Y un estilo de vida basado en claridad, libertad y propósito.

No escribo para todo el mundo.
Escribo para ti, si ya has trabajado duro… y ahora quieres que ese esfuerzo valga por dos.

Gracias por estar aquí.

Munesh